jueves, 10 de septiembre de 2009

Mi primer "Camino"

Como relatar 6 días de vivencias y experiencias de todo tipo.

Podría hacer un resumen diario. Pero tras vivir "El Camino" creo que sería una elección equivocada.

Podría enumerar las diferentes etapas, pero sería un sin sentido, ya que existen innumerables guías especializadas que lo hacen de una forma casi perfecta.

Por ello creo que lo mejor es explicar el sentido que ha tomado "El Camino", lo que creía que iba a hacer y lo que realmente hice. Lo que esperaba sentir y lo que realmente sentí.

La ruta propuesta era el Camino Francés desde León, poco más de 300 Km. Suficientes para tomar contacto con "El Camino" y poder entender el verdadero significado de la peregrinación.

Y así fué, allí estábamos el grupo más variopinto nunca visto... hombres y mujeres, desde los 18 años a los 37, ciclistas consagrados junto con otros que estrenaban bicicleta y algunos que la habían pedido prestada, algunos con miedos a las bajadas y otros con pánico a las subidas... Pero todos con muchísima ilusión, ese era nuestro factor común.

Quizás en su interior cada uno tenía un motivo especial, intimo, que nunca compartió con el resto. Yo hacía mucho tiempo que deseaba "contactar" con el camino, había escuchado muchas opiniones del sentido de hacerlo, de los valores que podías encontrar. Y deseaba poder experimentarlo para juzgarlo por mi mismo. Ahora tengo mi propia opinión y se que volveré al camino.

El primer día fué como un inicio de vacaciones, sin reflexiones, sin sensaciones. Pero a medida que intercambiabas palabras, saludos, ánimos, agua, fruta... con otros peregrinos, una cosa vino a mi mente. Somos perfectos desconocidos, y a pesar de ello, nos comportamos como si nos conociésemos de toda la vida. ¿Por qué? La respuesta era fácil. El camino, nos unía. ¿Por qué no somos capaces de ayudar al prójimo en la vida cotidiana? ¿Acaso no nos une La Vida?

Mi camino solo fueron 6 días, pero me encontraba en el tramo final del mismo, ya cerca de Santiago y allí coincidí con muchas personas que llevaban más de 20 días caminando. Prácticamente todos comenzaban a tener problemas físicos, pero como todos los peregrinos que comienzan esta "aventura" tenían una llama gigante en su interior que les empujaba hacia su "destino". Esa llama que se encendió en algún momento, en algún sitio del cuerpo, de la mente o del alma, y que creció y creció... Y por ella, su único afán, su único deseo, era poder calzarse día tras día y volver al Camino para poder alcanzar su "destino". Nada les importaba, las cosas superfluas, son simplemente eso, superfluas. Lo más importante era poder terminar aquello que empezaron, sin duda un acto de fe, coraje y valentía y no de orgullo, como podrían pensar muchos.

Otra reflexión llego a mi mente entre pedaleada y pedaleada... ¿Cuanto pesa la felicidad?, ¿Cuanto peso necesito en mi vida para ser feliz? Todos deseamos televisiones cada vez más grandes y más pesadas, coches más potentes y más pesados... aquí en cambio, las cosas más ligeras nos hacen más felices... Nuestras pertenencias se limitan a 10 kilos escasos y somos felices, incluso nos sentimos orgullosos si nuestra carga es menor a la de otro peregrino, nos cuesta deshacernos de cosas, pero vamos dejando "olvidadas" cosas que realmente son prescindibles.

El camino, me enseño que a veces iniciamos la marcha con un destino fijado, con una meta anhelada, que podría ser erronea. Como dijo Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Solo me quedaba agradecer al Apostol lo que me había entregado en el Camino. Y así fué el grupo más variopinto que la Plaza del Obradoiro nunca había visto, allí estaba. En el Camino se quedaron los malos momentos y los buenos momentos del grupo.

Santi, al que todos llamaban "el lider"... yo le llamaría "el corazón" del grupo, si algo le caracteriza es su gran corazón. Siempre dispuesto a dar, sin esperar nada a cambio, Gracias por tu apoyo y compresión.

Esther, la eterna sonrisa, la eterna carcajada... la eterna felicidad... en algunos momentos me desesperó tu eterna"felicidad", pero realmente es admirable tu forma de afrontar la adversidad.

Eva
y Silvia, el esfuerzo, el tesón, la valentía... Yo subí el Tourmalet, pero sin duda no es nada comparado con lo que hicisteis vosotras, mi admiración por vuestra gesta.

Pere, "el niño", no te lo creas, ya no eres tan niño, este Camino seguro que te ha enseñado mucho. A escuchar, a meditar, a respetar... yo he disfrutado contigo, con tu pureza, con tu bondad, con tu inocencia... Madura... pero no pierdas esos valores.

Sonia, creo que nunca encontré a nadie tan optimista y tan dispuesta a ayudar y a construir... Siempre con una visión positiva... sin duda el alma del grupo. Gracias.

A todos vosotros gracias, por compartir conmigo mi primer Camino. Nunca lo olvidaré. A ti Camino, gracias por todo lo que me has dado.

FOTOS.

1 comentario:

estibaliz dijo...

Muy, muy bonito y emotivo Sergio!!!!!! Felicidades por todo!!